martes, 16 de agosto de 2011

Día 21 (nervios, muchos nervios)

Funciona. La llave funciona.

Hoy, después de no sé cuantísimos días, he salido al exterior. El aire aquí es cálido, cargado de sal. En el exterior sólo se escucha el sonido de las olas y, quitando algún sonido de la jungla... Nada más. Silencio. Paz. Por ello he tardado bastante en reaccionar.

T no ha querido acompañarme. Se ha quedado dentro, mirando desde un monitor todos mis movimientos. Dice que no le sienta nada bien estar en el exterior. Dos robots me han custodiado hasta fuera y, hasta que no han llamado mi atención, me que quedado embelesada mirando el exterior. 

Después simplemente he tenido que pasar la muñeca por un pequeño lector. La puerta no es visible. Toda la fachada de la Torre es idéntica: blanca. Sin ningún detalle. Y hasta la tercera planta no hay ni una sola ventana. Por eso tengo que memorizar bien dónde está el lector. Si no, cuando T me reclame, no podré entrar dentro.

Por que sí: en cuanto lleguen los juguetes, tendré que irme fuera. Vivir fuera. En la jungla. Realmente me empieza a asustar todo esto, pero... Se lo debo a T. ¿Verdad?

Marcho a comer... A ver qué otra conversación extraña me depara.

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