Aquí el tiempo es realmente relativo. No hay relojes, ni calendarios. T no cree que sea realmente importante conocer el momento exacto que se está viviendo, sino conocer qué es lo que se está viviendo. T me ha comentado hace un rato, mientras cenábamos, que ya sabe cómo podré devolverle el favor. Lo cierto es que no he terminado de entender demasiado bien su propuesta, pero la deuda que tengo con ella es tan grande que no creo que la pueda rechazar.
La cosa es que me ha comentado algo acerca de unos juguetes que estaban al llegar. Aún tardarán, pero la he notado muy excitada con el asunto. Ella, que normalmente está callada y me deja hablar siempre a mí, hoy no había manera de que callase. Pero me ha resultado muy agradable verla de esa guisa, me ha parecido muy adorable.
Así pues, a partir de mañana vamos a iniciar un entrenamiento (así lo ha llamado ella) para prepararme para la tarea que tendré que desempeñar para saldar mi cuenta con T. Aún no sé de qué se trata, ni qué tendré que hacer, pero todo es poco para alguien que te ha salvado la vida, ¿verdad?
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